Uno. Azis en el ocaso de RENFE.
Pros: La amabilidad del personal de recepción fue proverbial en un momento en el que todos llegábamos hartos de RENFE, que nos había dejado tirados sin ninguna explicación. Bueno, y el desayuno del día siguiente, que fue tan espectacular que daban ganas de echar el día allí, en un salón espacioso y con unos mostradores con montones de comida riquísima, y empezando por una copa de champán Cons: Todo estuvo bien